El Aljamía, La Lengua Romance de Andalucía

Paco Albaduli

 (encontrado en: http://www.andalucia.cc/adarve/ )

El término "aljamía" designaba, en general, a la lengua no árabe, y que aplicado a lo que hablaban los andaluces y que algunos textos también designan como "latiní", era una lengua romance derivada del latín y que por influencia de la lengua culta del momento, el árabe, fue incorporando términos del árabe directamente o a través de una transformación fonética o por simple asociación de ideas o conceptos. En algunas ocasiones esta transformación sólo consistía en añadir el artículo árabe "al" a la palabra romance, o simplemente el vocablo aljamiado provenía de una deformación fonética de un vocablo árabe, que se ha adaptado a la pronunciación propia del pueblo.

Complicado sería de describir en poco espacio los mecanismos que han llevado a la consolidación de un habla. De todas maneras, el resultado de todas estas transformaciones, del latín al romance, o del árabe al romance, es la creación de una nueva lengua que se le denominó ALJAMÍA.

Esta lengua "vulgar" era la que empleaba todo el mundo, desde el campesino hasta el Califa, en sus conversaciones familiares e informales quedando el árabe como la lengua culta y de rezos, junto al latín o el hebreo.

Por lo tanto, existía un perfecto bilingüismo (incluso trilingüismo entre los judíos) en la sociedad de Al-Andalus. Este bilingüismo, tanto de musulmanes como de cristianos cultos, era lo normal incluso entre los cristianos más fanatizados como el caso de uno de los mártires de Córdoba que se llamaba Perfecto que hablaba en árabe con sus acusadores. Por el contrario, aunque no muy común, existían casos entre la alta sociedad andalusí de religión musulmana que no sabía hablar el árabe y sólo se expresaba en lengua aljamiada o romance, como se desprende de una anécdota del libro de Aljoxaní "Historia de los jueces de Córdoba".

Una vez reconocida la existencia de esta lengua romance en Andalucía debido a los pocos textos y palabras sueltas que se han encontrado en las jarchas y en escritos de algunos científicos andalusíes, sobre todo botánicos, o en un diccionario latino-árabe del siglo X, se plantea el problema de ver como era esa lengua. El resultado de las investigaciones es que el aljamía era igual que las demás lenguas romances de la península, sobre todo las que se hablaban en Galicia, Asturias, y Castilla y León; siempre refiriéndonos a los primeros siglos de formación de las lenguas romances, siglos VIII, IX, X y XI sobre todo.

Como dice Coloma Lleal en LA FORMACION DE LAS LENGUAS ROMANCES PENINSULARES, " En el período inicial, el romance andalusí se caracterizaba por su mayor fidelidad al latín, lo cual se refleja en la presencia de abundantes arcaísmos léxicos y la conservación prácticamente inalterada de la forma fónica latina". Debido a la sustitución del latín por el árabe como lengua culta y de escritura, en Andalucía, la lengua aljamiada no se llegó a representar con grafía latina quedando solamente como lengua hablada por lo que sólo se ha podido reconstruir la interpretación del aljamía a través de los textos árabes en los que se emplean términos aljamiados pero con la dificultad que entraña escribir con caracteres arábigos una lengua tan distinta como el romance latino.

La semejanza entre los romances del norte y el romance aljamiado andalusí lo atestiguan los primeros textos latinos en los que se intercalan palabras romanceadas y así lo manifiestan los lingüistas. "Muchos de los rasgos lingüísticos de la zona asturiana en ese período inicial coincidían con los que hemos ya analizado a propósito del mozárabe".... "Por su carácter arcaizante, el romance gallego presentaba muchos elementos en común con el romance andalusí o mozárabe. Esta coincidencia entre los distintos dialectos romances de la península queda reseñada por otros especialistas como el caso de Menéndez Pidal o Rafael Lapesa, estableciéndose como común denominador de todos ellos al mozárabe. Y es aquí donde se han estancado las interpretaciones de estos grandes estudiosos, en constatar que en Andalucía hubo una época (siglos IX, X, XI y posiblemente antes) en que se decía "non queres meu amore", "non me mordas", "llança" por lanza, "fora" en vez de fuera, "colombaira" en vez de palomar," genair" por enero ,etc..

Así se explica la existencia en algunas zonas de Andalucía de topónimos como Aldeire, Poqueira, Pampaneira, Ferreira, Alpandeire, Castell de Ferro, Castril, Deifontes, etc que han subsistido como arcaísmos y no como se creía que eran producto de repoblaciones. Lo que no explican satisfactoriamente los especialistas es la similitud en la lengua que se deduce de los primeros escritos entre zonas tan distantes como Galicia, Asturias, León y la primitiva Castilla, con el romance aljamiado andaluz, proviniendo estas zonas de substratos culturales y humanos tan diferentes. Para muchos de estos especialistas esta "uniformidad" lingüística se debe a la unidad visigoda peninsular (Menéndez Pidal). Para otros, la semejanza entre el antiguo gallego y al aljamía andalusí se debía a la predilección de los andaluces por las esclavas gallegas (Coloma Lleal). La historia, sin embargo, nos dice que por medio hubo una gran emigración de Andaluces a esas zonas.

Dicen los especialistas que no existen textos en latín con palabras aljamiadas sin embargo, por otro lado, reconocen que multitud de textos latinos de los monasterios del norte donde se ven anotaciones en árabe y algunas palabras claramente aljamidas , son escritos por notarios o clérigos mozárabes provenientes, principalmente, de Andalucía. En el caso del reino de León, Gómez Moreno en "Iglesias Mozárabes" nos dice que la mayoría de los textos latinos de los cartularios de los monasterios de la zona aparecen inscripciones en árabe, así como una larga lista de nombres patronímicos árabes o arabizados y también recoge una larga lista de palabras arabizadas. El propio Menéndez Pidal también ve procedencia mozárabe de estos notarios leoneses que emplean un latín romanceado arcaico en sus escritos. Según Henri Stierlin en "Los beatos de Liébana y el arte mozárabe" "El mozarabismo de los manuscritos lo demuestra incluso la presencia de notas marginales en árabe en el códice de Tavara, lo que no es de sorprender si se tiene en cuenta que tanto autores como lectores eran monjes procedentes de al-Andalus". Es lógico pensar que estos repobladores cultos que llevan su arte y su cultura al norte también lleven su habla.

Por lo tanto, podemos concluir en que el habla andaluza actual es una evolución del romance aljamiado proveniente del latín al que se le han ido agregando a través del tiempo bastantes "extranjerismos" (arabismos y castellanismos, fundamentalmente). Incluso las características principales del actual habla andaluza como pueden ser el yeísmo o el ceceo y el seseo, ya se ponen de manifiesto en textos aljamiados del siglo XVI, todo ello contradice la teoría mantenida hasta ahora de que el habla andaluza es un dialecto del habla que supuestamente nos impusieron los "reconquistadores".

La evolución de estas primitivas lenguas romances casi idénticas ya las conocemos. En unos sitios, las diferencias y los arcaísmos se les ha llevado a la categoría de "idioma" y en otros, como Andalucía, se les ha considerado como "mal hablado". No solo no se fomenta su uso sino que, por el contrario, se tiende a que desaparezca. No existe en las Universidades andaluzas ningún departamento dedicado al estudio y recuperación del léxico y la fonética del romance aljamiado. Y lo que es más dañino, en las escuelas se tiende a premiar la norma castellana de pronunciación en detrimento de la norma andaluza.